Hola, no sé como empezar este tema, para algunos quizás puedan ver una sombra de algo que en algún momento de su vida les ha ocurrido, para otros ojalá nunca les ocurra, pero pase lo que pase, pese que ya ha ocurrido, solo quiero de alguna manera poder hacer justicia a un gran amigo peludo, a un compañero, va por ti Teils:
El día 10 de enero del 2012 todo se nubló, las pocas fuerzas y esperanzas que me quedaban se terminaron, todo lo que pasamos se terminó, sin poder hacer más tuve que sacrificar a mi amigo, estaba muy malito, acabó con los riñoncitos tan malo, que apenas podía ya ni respirar y todo por culpa de una veterinaria que jugó con nosotros como si de fichas se tratara, ahora es cuándo me pregunto; fui solo un capital más para su bolsillo? Pido que por favor judguéis vosotros mismos y si querés comentar algo, solo por el hecho de ayudarme, os lo agradeceré.
La historia es un poco larga así que lo resumiré brevemente. Empieza en Barcelona, cuando un día en mi casa empiezo a notar que a mi perro le costaba caminar, apenas comía y se le oían respiraciones raras, siempre fue muy casero, por lo que la calle no la pisaba, era de raza pequeña así que no había problemas, decidimos llamar a una veterinaria de urgéncias que tras unas pruebas y su reconocimiento própio decidió darle un medicamente preinscrito, Metacam, no sé si algunos os sonará a otros quizás no, suele ser un medicamento que se suele recetar sobre todo para las articulaciones, por lo que me dijo ella. El caso es que en unos días el perro empezó a empeorar, llamamos de nuevo y tras unos análisis decidió que era mejor ingresarlo en una clínica, la susodicha era la clínica de la Gran Via, en Barcelona. Lo tuvieron ingresado con suero, para subirle algo de la orina, el caso es que ni el trato fue bueno con el animal ni la medicación la correcta, como veíamos que no salía hacia delante, buscamos otra clínica en el clot, Taquari. El veterinario Cidio, así se llama, nos comentó que, sorpresa! lo que le habían puesto al perro no era suero, solo era agua con azúcar, si llega a estar un día más, se nos hubiera muerto.
Esperanzados de poder haber encontrado al veterinario ideal, empezábamos a tener esperanzas, todo iba perfecto, o eso creíamos, le dieron muchos medicamentos, pero no importaba, ya que los días pasaban y el animal no mejoraba, casi al revés, empeoraba. Con el tiempo se negó a comer y era tan el pasotismo del perro a la hora de comer que te enseñaba hasta los dientes, por lo que hablamos con el veterinario y nos dio una solución, ponerle una sonda nanogástrica, el mismo admitió que jamás se la había realizado de ese tamaño a un perro. La misma tarde que nos lo llevamos intentamos alimentarle por el tubo, como nos dijo, pero por supuesto era tan pequeño que se nos atascó, llamamos al número de urgéncias y tras molestarse y parecer que incordiábamos al llamar, ” nos pudo” atender. No sabía como desatascar eso, vertió agua caliente, cocacola… ya desesperado con mucha fuerza se ve que estiró y pudo sacarlo, nos fuimos a casa y comprobamos que eso estaba atascado y al llamarle y decirle que que hacíamos para darle medicamento nos dijo que no pasaba nada y que lo llevásemos el dia siguiente. Ya en la clínica él decidió que no servia la sonda y sin miramientos ninguno ni anestesia que valga, se lo estiró a lo vivo, produciendole un coágulo o una pequeña herida, ni él mismo lo sabia, total que una experiencia más fallida, otro veterinario incompetente y el tiempo se venía encima.
Al final a eso de Diciembre decidimos llevarlo a un hospital veterinario, allí lo cuidaron muy bien e hicieron lo que pudieron pero el perro ya no podía más, apenas quería comer, estaba apático y solo nos decian que para que saliera adelante necesitaba comer, lo que fuese. Pasó el tiempo y no mejoraba, después de dos ingresos, muchos medicamentos, diversas mordeduras para hacerle comer, veíamos como se rendía, dejaba de comer, solo quería estar tumbado, hasta que ya no tenía ni fuerzas para orinar, lo llevamos a una clinica de nuestro barrio y nos lo dijeron bien claro, necesitaba nutrientes, su riñon estaba muy jodido y el corazón tenía un solplo, respiraba con dificultad.
Bien amigos, una semana después de todo esto, un fatidico martes lo llevamos al veterinario, no había nada que hacer, estaba ya todo perdido, por supuesto sé que ellos se cubren, que jamás admitirán un error, pero si sabemos que si en la primera clínica le hubieran puesto un suero de verdad para mejorarle lo que le produjo el Metacam, ahora quizás, seguiriamos hoyendo sus ladridos cada vez que pican a la puerta.
Con esto no pretendo lucrarme, solo necesitaba sacar esa espinilla y que si alguien le ocurre algo parecido, pregunten y si pasais por estas clínicas que sepais que por allí pasó mi fiel amigo Teils, el cual nunca más regresara, gracias a todos por leerme.
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