Problemas en la salud dental canina

31 Jul

Problemas en la salud dental canina

Haciendo caso a vuestras peticiones esta semana os seguimos ampliando información sobre la salud dental de los animales de compañía. Vamos a conocer sus dientes: sus formas, cómo y cuándo “aparecen”, sus principales patologías… y lo más importante, como tratarlas y prevenirlas.

Blancos o ligeramente amarillentos; de consistencia dura y firmemente posicionados en la boca de nuestra mascota; con variadas funciones: defensa e intimidación, relación y juego y… ¡¡cómo no!!… la principal y más evidente de sus labores: la alimentación.

¿SON TODOS LOS DIENTES IGUALES?

La verdad es que no; existen diferentes tipos de dientes por sus distintas formas y funciones:

– Incisivos: son pequeños, sencillos y lisos. Su principal función es la de “sujetar” los alimentos.
– Caninos: son grandes, cónicos y curvados. También “agarran” los alimentos, aunque su principal función es la de desgarrarlos.
– Premolares y molares: los premolares tienen los bordes cortantes y los molares suelen ser más anchos y de forma cuadrangular. La función de ambos es la masticación.

¿CÓMO SON LOS DIENTES?

Todos los dientes, sea cual sea su forma y función, tienen las siguientes partes:

– Corona: es la parte del diente que se ve.
– Raíz: es la parte del diente que no vemos, ya que esta dentro de unos “huecos” existentes en la mandíbula y el maxilar: los Alvéolos dentarios.
– Cuello: es la zona de unión entre la corona y la raíz.

Los dientes están formados por un tejido especial llamado dentina que en la zona de la corona se recubre por el esmalte dentario y en la zona de la raíz se recubre por otra sustancia diferente llamada cemento.

En el interior de cada diente existe una cavidad (cavidad pulpar) que contiene la vascularización y los nervios del diente; a este conjunto de vasos y nervios se le denomina pulpa dental.

¿Y como se sujetan los dientes dentro de los alvéolos dentarios?, se sujetan gracias a unas estructuras elásticas que fijan el diente al alveolo y que se llaman ligamentos periodontales.

Finalmente comentaremos que la boca se ve cubierta por la mucosa oral, que también rodea la mandíbula y el maxilar siendo la zona de mucosa oral que rodea al diente la que llamamos encía. Esta encía, en la parte más cercana al diente, forma un pequeño repliegue que llamamos borde gingival.

¿CUÁNDO “SALEN” LOS DIENTES?.

Nuestras mascotas suelen nacer sin dientes visibles, y decimos que no son visibles porque en realidad están “ocultos” bajo las encías.
Entre los veinte días y el mes de edad comienzan a salir (primero parte de los incisivos y los caninos) y hacia el mes y medio o dos meses podremos apreciar la dentadura “de leche” completa.
Se llaman dientes “de leche” porque son los primeros, los que nacen durante y tras el periodo de lactación y también porque no son definitivos ya que entre los tres y los siete meses de edad caerán y se verán sustituidos por las piezas dentales definitivas o dientes permanentes.

¿CUÁLES SON LOS PRINCIPALES PROBLEMAS DEL NACIMIENTO Y DESARROLLO DE LOS DIENTES?

Por desgracia debemos comentar la posibilidad de alteraciones en el desarrollo dentario; en ocasiones pueden “faltar” dientes (adoncia o agenesia dentaria) o pueden “aparecer” más de los normales (poliodoncia).
Otro problema bastante frecuente es que alguno o algunos de los dientes de leche no se caigan y “convivan” con los dientes permanentes; este es un problema frecuente en razas pequeñas (Ej.: yorkshire) que se acompaña de sarro y enfermedad periodontal; al estar “amontonados” la suciedad se deposita con mayor facilidad. Se recomienda la extracción de las piezas “de leche”.

¿QUÉ SÍNTOMAS DE ENFERMEDAD PODEMOS OBSERVAR EN LA BOCA DEL PERRO?

Para apreciar patologías dentales propiamente dichas o patologías asociadas a las dentales, debemos revisar los dientes y su entorno (exploración oral) con el fin de localizar o descartar alguno de los siguientes síntomas:

– Halitosis: o mal aliento. Es uno de los síntomas más habituales de problemas dentales y de la cavidad oral, aunque no debemos olvidar que la halitosis puede ser síntoma de patologías muy distintas como las gastrointestinales, respiratorias, renales…
Cuando la halitosis es por causa de patología dental suele deberse a la presencia de sarro e infección de las encías (enfermedad periodontal).
– Inapetencia: falta de apetito. Suele deberse a fiebre y depresión por enfermedad general o por dolorosas patologías orales y/o dentales (infección, cuerpos extraños, fracturas dentales…)
– Sialorrea: exceso de producción de saliva con salida al exterior de la boca; puede ser por excesiva producción (patologías de las glándulas salivares, enfermedades dentales…) o por incapacidad al tragar (cuerpos extraños esofágicos, traumatismos…).
– Disfagia: dificultad o dolor al tragar; el origen puede estar en la boca o en alteraciones neurológicas.
– Movimientos rápidos de la boca (bruxismo): por dolor en la boca, alteraciones neurológicas (moquillo), cuerpos extraños en la cavidad oral…
– Incapacidad para abrir o cerrar la boca: por traumatismos, dolor, alteraciones neurológicas de los músculos masticadores, alteraciones de la articulación mandibular…
– Alteraciones de la mucosa oral: una mucosa oral “sana” debe estar húmeda, cubierta de saliva, intacta, indolora y de color rosado. Las alteraciones más frecuentes de la mucosa oral son:

.mucosa deslustrada: sin brillo, generalmente por deshidratación general.
.palidez: en animales con anemia o hipotensión (tensión baja).
.cianosis: mucosa azulada por falta de oxigeno. Acudir al veterinario.
.mucosa brillante y roja: si afecta a toda la mucosa oral suele ser debido a fiebre y a ciertas reacciones alérgicas o inmunes. Si solo afecta al borde de la encía es un síntoma claro de enfermedad periodontal.

¿QUÉ ES EL SARRO Y LA ENFERMEDAD PERIODONTAL?

Son dos frecuentes e importantes alteraciones de la dentadura de nuestras mascotas.
Tanto el sarro como la enfermedad periodontal son las principales causas de perdidas dentales en nuestros animales de compañía.

Denominamos periodonto al conjunto de estructuras que rodean al diente encargándose de mantenerlo fuertemente anclado al alvéolo dentario. Las principales estructuras son la encía, que rodea al cuello del diente, y el ligamento periodontal, que actúa a manera de pegamento entre el cemento de la raíz y el alvéolo dentario localizado en el hueso mandibular o maxilar.

En la boca y de forma habitual existen bacterias, estas ante la presencia abundante de restos de comida y minerales propios de la saliva “construyen” la placa bacteriana que comienza depositándose en la zona del diente más próxima a la encía para posteriormente invadir las áreas cercanas; esta expansión de la placa bacteriana y su correspondiente mineralización dará lugar al sarro.

Esta “invasión” provocara la inflamación de la encía (gingivitis), pero la expansión del sarro no se queda solo ahí, también ataca a la corona y a la raíz; al penetrar el sarro en la zona del alvéolo dentario provoca una importante alteración de su estabilidad (encía y ligamento periodontal); si el problema persiste, dará como resultado la perdida de una, varias o todas las piezas dentales (dependiendo de la gravedad del proceso).

Para solucionar el problema, el profesional cuenta con variados recursos que incluyen desde la más simple y tradicional limpieza dental hasta la poco deseable extracción de las piezas.
Lo que debemos tener muy presente es que estas patologías pueden agravarse llegando a afectar a otras partes del organismo del animal con consecuencias tan graves como severas complicaciones cardiovasculares.

¿CÓMO PODEMOS EVITAR ESTOS PROBLEMAS?

Si tenemos presente el refrán: “más vale prevenir que curar”, estas son las acciones más adecuadas para mantener sana la dentadura de nuestros mejores amigos:

– Alimentación adecuada: este es el pilar fundamental de una dentadura sana. La alimentación seca (pienso) es la más adecuada para evitar estas patologías. Su consistencia permite que durante la masticación se realice una limpieza mecánica de las piezas dentales.

– Higiene diaria: el cepillado regular de los dientes es el método más eficaz para prevenir enfermedades orales, pero requiere que acostumbremos a nuestras mascotas desde la más tierna infancia, y que realicemos el cepillado con pastas dentífricas específicas al menos tres veces por semana. Dado a que este método puede entrañar cierta dificultad para el propietario, podemos utilizar otros productos que existen en el mercado indicados para la higiene bucodental diaria: geles orales, soluciones orales, snacks dentales, etc.

– Limpieza y revisiones dentales periódicas: deberíamos llevar a nuestras mascotas al menos una vez al año al veterinario para someterlas a un examen dental. En aquellos casos en los que el depósito de sarro sea importante, el profesional tendrá que realizar una limpieza dental en profundidad.

– Juguetes: no solo divierten y entretienen a nuestro amigo, también permiten que su boca y sus estructuras periodontales se refuercen. Aunque pueda ser evidente, diremos que los juguetes serán los adecuados para tal fin, olvidándonos de piedras, palos… que no solo no favorecen sino que lesionan los dientes y las estructuras vecinas.

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