Mi perro tiene un bulto en la piel, ¿es grave?

Mi perro tiene un bulto en la piel, ¿es grave?
03 Oct

Mi perro tiene un bulto en la piel, ¿es grave?

Si al acariciar o palpar a tu peludo, le notas algún bulto extraño, no te alarmes demasiado, pues la mayoría suelen ser benignos. Pero, atención, también puede ser un problema serio, por lo que debes llevarlo al veterinario, para que lo diagnostique y le prescriba el tratamiento necesario. Te lo detallamos en este post.

9 tipos de bultos en la piel de los perros

A grandes rasgos, los bultos que podemos encontrar en torno a la piel de nuestros canes, se clasifican en dos: benignos y malignos. Afortunadamente, los benignos son los más frecuentes y más fáciles de tratar y curar.

Especialmente, en los malignos, el diagnóstico precoz y el tratamiento adecuado son elementos clave para lograr un mayor porcentaje de curación y asegurar la salud y bienestar de nuestros perros.

Seguidamente te explicamos en qué consisten los nódulos -benignos o malignos- que pueden afectar a nuestros queridos peludos.

“Debemos observar y palpar a nuestro perro
con frecuencia, para detectar a tiempo
cualquier bulto anormal en su cuerpo”

1. Verrugas o papilomas

Las verrugas son agrupaciones de células anormales, en forma de coliflor, generadas por el virus del papiloma. Se trata de una patología de carácter benigno, que suele detectarse en la piel y la boca de los canes. Aparece con más frecuencia en perros ancianos o canes que siguen alguna terapia inmunosupresora.

Aunque, por regla general, no requieren tratamiento, debe controlarse médicamente su evolución, ya que pueden derivar hacia formas dolorosas o malignas

2. Quistes sebáceos

Surgen como consecuencia del bloqueo de una glándula sebácea y pueden afectar a cualquier raza de perro.

Como la mayoría de los bultos de grasa, los quistes sebáceos son benignos y suelen curarse por sí solos, tras la erupción y el encapsulamiento. Pero, si persisten o molestan, pueden requerir la extirpación quirúrgica.

3. Hematomas

El hematoma es una inflamación llena de sangre que aparece en una zona determinada de la piel, tras un fuerte golpe. En general, no debe alarmarnos mucho, ya que tiende a reabsorberse y desaparecer poco a poco gracias al sistema linfático.

Lo que sí debemos comprobar es la relación causa-efecto, es decir, que realmente el hematoma se haya producido por una contusión y no por otros motivos.

4. Pápulas

Las pápulas o pústulas, son lesiones habituales de la piel, sin pus ni serosidad, con relieve, sólidas y menores de un centímetro de diámetro.

El origen de las pápulas puede ser alérgico, pero también pueden surgir por infecciones foliculares o la exposición a sustancias irritantes o tóxicas. Estas lesiones acostumbran a desaparecer sin tratamiento, pero pueden infectarse y entonces requerir la atención veterinaria.

5. Lipomas

Son bultos grasos, suaves, generalmente benignos y localizados debajo de la piel de los perros. Suelen detectarse en canes de mediana edad y no requieren su extirpación, a no ser que provoquen alguna incomodidad al perro.

Tras el diagnóstico, si el resultado apunta hacia la malignidad del tumor, el veterinario seguramente recomendará la eliminación del mismo, que suele ser sencilla, cuando se trata de una masa pequeña.

6. Abscesos o inflamaciones por heridas

Los abscesos son los saquitos llenos de pus, que suelen verse alrededor de las heridas infectadas. Estos bultos se generan cuando el sistema inmunitario trata de controlar una infección de la piel, como la surgida tras una herida mal curada o la picadura o mordedura de algún insecto.

Generalmente el tratamiento es sencillo y el bulto remite con cremas o pomadas, pero siempre será necesaria la visita al veterinario para que controle el alcance de la infección y prescriba el tratamiento o la intervención más apropiada.

7. Bultos por vacunas

Si has vacunado a tu perro y notas un bulto pequeño y duro en el punto del pinchazo, no debes preocuparte mucho, ya que es algo habitual y suele desaparecer con el tiempo, a veces incluso tarda un par de semanas.

8. Tumores de los mastocitos

Los mastocitos son células, repartidas por todo el cuerpo, y cuya función se asocia a las reacciones inflamatorias y alérgicas, pero en ocasiones algunas, inexplicablemente, pueden convertirse en malignas.

Estas masas pueden aparecer en cualquier zona del cuerpo de nuestros canes, aunque con más frecuencia dentro o debajo de la piel. Los lugares, comúnmente afectados, son el tronco o las extremidades.

Pueden tener una apariencia de protuberancia firme o suave, similar a la de otros bultos benignos y malignos. Pueden cambiar de tamaño y presentar diversas señales, como enrojecimiento, moretones, ulceración, hinchazón o pérdida de pelo.

Afectan con mayor frecuencia a los perros ancianos y a determinadas razas, como: bulldog, boston, boxer, labrador o golden retriever.

Puesto que es imposible diagnosticar estos bultos a simple vista, es necesario que el veterinario realice pruebas para confirmar o descartar si se trata o no de un tumor de mastocito.

9. Tumores malignos de piel

Entre los bultos de la piel, más preocupantes de nuestros canes, se encuentran el tumor mamario, el hemangiosarcoma, el fibrosarcoma y el carcinoma de células escamosas:

  • Tumor mamario: es el cáncer más habitual en perras que no han sido esterilizadas; en estos casos, el diagnóstico precoz es de vital importancia, por lo que al detectar cualquier bulto en la zona mamaria de nuestra perra, debemos llevarla enseguida al veterinario.
  • Hemangiosarcoma: sus síntomas característicos son unas manchas rojas o negras extrañas en la piel; se trata de un tumor que crece a partir de células sanguíneas, lo que explica el color del mismo; sólo si se localiza en la capa externa de la piel y se extrae sin que afecte a otras zonas internas, puede establecerse un pronóstico esperanzador.
  • Fibrosarcoma: este tipo de cáncer se asocia al tejido conectivo fibroso; presenta un aspecto de masa sólida, subcutánea, indolora y mal definida; es de baja predisposición en canes, y afecta preferente a ciertas raza, entre ellas, los setter, spaniel bretón, doberman o golden; su pronóstico es reservado, dependiendo de cada caso en particular y de la posibilidad de una extirpación limpia así como de la eficacia de otros tratamientos específicos; por su gravedad, la detección precoz es fundamental.
  • Carcinoma de células escamosas: esta neoplasia epitelial es considerada de gran malignidad; la buena noticia es que no suele producir metástasis; las señales de alarma pueden ser bultitos o llagas que tardan en curarse, sobre todo en torno a la cabeza. Ni que decir tiene que, ante cualquiera de estos síntomas, debemos llevar con urgencia a nuestro perro a la consulta del veterinario.

No nos cansaremos de repetir que, incluso la más pequeña de las anomalías o protuberancias que observemos en la piel de nuestros canes es motivo suficiente para la visita médica, que puede significar algo tan grande como el bienestar y la salud de los peludetes.

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