La llegada de un segundo gato a casa

01 Feb

La llegada de un segundo gato a casa

Los felinos son muy celosos de su territorio y su intimidad, si estás pensando añadir un nuevo miembro gatuno a la familia atiende a los consejos que te damos a continuación para que las presentaciones y la convivencia transcurra de la mejor manera.

Imagínate que estás tan tranquilo en tu casa y llega un señor con bigotes y se sienta en tu sofá, sería una situación muy rara y te asustarías, ¿verdad? Pues lo mismo le ocurre a tu gato si de repente llega otro felino a casa, sin avisar.

En el caso de plantearnos la incorporación de un minino más a nuestro hogar, una de las primeras razones suele ser que nuestro primer gato pasa demasiado tiempo solo… ¿y qué?

Los gatos no son animales que necesiten convivir en grupo o manada, como le sucede al perro, el felino de casa puede tener una plácida vida sin la necesidad de compartir su espacio con otro congénere, sea del sexo que sea.

En la mayoría de los casos, un gato único en el hogar no tiene necesidad de compañía felina si los propietarios le aportan suficientes estímulos en el tiempo en el que comparten el hogar. Un gato solo en casa necesita algo más que una bandeja higiénica limpia y un buen alimento adecuado a su edad y características. Tu felino necesita un tiempo de contacto, de juego, de esparcimiento y esa necesidad se satisface contigo de por medio.

Si el gato único no tiene momentos de contacto positivo con los humanos, si será necesario, vital, incorporar un compañero felino.

 

Pero… ¿de qué edad? ¿macho o hembra?

Podríamos decir que como norma general deberíamos pensar en la incorporación de un ejemplar joven. Un animal joven recién llegado estimulará al primer felino más que suficientes estímulos. De hecho, casi llegará a saturar al primer inquilino: persecuciones, carreras… y más de un bufido y manotazo (generalmente, por fortuna, sin sacar las uñas). Pero tranquilos, esto es normal.

Respecto al sexo, teniendo en cuenta la conveniencia de una temprana esterilización, daría más o menos igual.

Como actuar

La introducción de un nuevo gato se hará de forma paulatina. Llévalo primero en un transportín y deja que tu antiguo amigo lo huela, si bufa, mantenles unos días separados.

Haz que cada uno esté en una habitación y pon prendas u objetos que huelan a uno en la habitación del otro. Deja que se vean poco a poco, las primeras veces sin que puedan tocarse y así irán acostumbrándose lentamente.

Cuando ya estén juntos actúa como simple observador si están jugando o peleándose, aunque escuchemos espeluznantes bufidos y seamos testigos de desagradables enfrentamientos (sin daños). Si intervenimos en la refriega estaremos emitiendo mensajes a los animales… ellos pueden considerar nuestra intervención como una postura de favor hacia uno u otro lado, y eso no es conveniente para la relación de los felinos.

Es claro y evidente que si la contienda “pasa a mayores” si debemos intervenir, pero procuraremos acciones indirectas como spray de agua o una jarra o cubo de agua si fuera necesario. Al final, una acción indirecta sobre los contendientes que no implicaría trato de favor alguno y que mantendría a salvo nuestra integridad física.

Los que tienen más de un gato en casa saben por experiencia que los felinos nuevos se adaptan perfectamente al entorno, que “aprenden” de los veteranos y que los escarceos de los primeros días se olvidan pronto dando paso a una excelente relación.

Cada uno lo suyo

La llegada de un nuevo gato al hogar debería verse acompañada de una bandeja higiénica propia y de otro comedero y bebedero, es más adecuado que cada gato tenga su pequeño territorio para vaciar sus intestinos y su propio lugar para alimentarse.

Si en unos días observamos que alguna de las bandejas no se usa, podremos quitarla; con este sencillo manejo evitaremos muchos problemas de micciones y defecaciones inadecuadas que se generan en los primeros días de relación de los animales.

En el caso que decidamos no esterilizar a los felinos que conviven juntos debemos tener muy presente que aparte del riesgo de explosión demográfica pueden existir comportamientos indeseados como marcajes, intentos de fugas, peleas…

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