¿Cómo escoger a un buen educador canino?

Cómo escoger un educador canino
18 Dic

¿Cómo escoger a un buen educador canino?

Una pregunta que es un reto, ya que, al igual que los maestrillos, cada educador canino tiene su librillo, lo cual complica la elección. No obstante, sí es posible dar con el profesional adecuado a nuestros gustos y a las necesidades de nuestros canes. En la información está la clave y en este post te desvelamos los detalles.

Educador canino, una figura clave

El educador canino se ha convertido hoy en día en una figura esencial, cada vez más demandada a la hora de asegurar una buena relación entre canes, humanos y entorno.

Afortunadamente, son muchos los profesionales dispuestos a ayudarnos en la tarea de enseñar a nuestros perros las normas básicas de educación o para hacer frente a ciertas conductas indeseadas.

Porque cuando un perro entra en un hogar, no lo hace con un manual de instrucciones.

Educar a un perro es una tarea compleja, igual que lo es si se trata de un bebé; existen infinitas variables que pueden hacer necesaria la intervención de un educador.

Un buen profesional puede resolver con éxito y rapidez determinadas situaciones que desde la perspectiva de un inexperto se ven como problemáticas.

Vamos a necesitarlo si nuestro perro tiene problemas de comportamiento, pero también para que nos oriente y acompañe a la hora de adoptar a un cachorro, y para que nos ayude después en su educación.

Pero, ¿cómo encontrar al educador ideal, capaz de conectar con tus deseos y de resolver los conflictos que tanto te preocupan?

Sigue leyendo y pronto saldrás de dudas.

Preguntas para el educador de tu can

Toma papel y lápiz y anota las siguientes cuestiones para el candidato a educador de tu perro y que deben responder a tus expectativas…

    • 1. Conexión personal

La buena comunicación por parte del educador es un pilar básico.

El buen educador debe conocer en profundidad los principios de la psicología del aprendizaje. Sabremos que hemos acertado en su elección si vemos que nos explica de manera clara el trabajo que va a realizar y las razones del mismo.

Otra cualidad a destacar es que sepa acoplar las técnicas a las peculiaridades y necesidades de cada caso particular.

“Un educador experto es aquel que, en lugar de responsabilizar al can, cuando no se alcanzan los objetivos propuestos, es capaz de replantearse una metodología alternativa a la inicial”.

    • 2. Formación y referentes

La buena formación es esencial. No te contentes si el educador te dice que ha hecho tal o cual cursillo. Exige que tu candidato tenga referentes de prestigio y experiencias en seminarios y escuelas de formación.

A la hora de pedir referencias, debes tener en cuenta que en España no existe una titulación homologada y oficial de educador canino.

No obstante, sí hay fundaciones y centros docentes, que abarcan determinados aspectos en la formación de los educadores, como:

Si bien la información anterior puede servirte de guía, recuerda que en nuestro país aún seguimos tomando como referencia el consejo del veterinario y de las personas allegadas, que nos remiten a profesionales y centros de confianza.

Asimismo, es interesante leer los comentarios de otras personas en las fichas que los educadores tienen en las redes sociales.

    • 3. Experiencia profesional

Indaga acerca de la experiencia profesional de tu candidato a educador de tu can; comprueba que esté al día en cuanto a cursos impartidos y colaboraciones con otros profesionales.

Elige al educador cuyo currículo se adecúe más a las necesidades concretas de tu can y a las tuyas.

Comprueba en persona el savoir faire de tu candidato; pídele que te haga una demostración o bien obsérvalo educando a otro can; descarta cualquier señal brusca hacia tu perro.

A menudo es una cuestión de feeling. Si de entrada tu peludo y tú os sentís a gusto, ya tienes medio camino recorrido.

Comprueba también si tiene perro; un educador siempre sentirá más empatía por tu can si demuestra con hechos que adora a los animales.

    • 4. Aprendizaje libre de castigos

El hecho de investigar acerca de la metodología que empleará el educador que nos guiará en la enseñanza es fundamental.

Debemos tener muy claro, desde el principio, que las pautas, actividades y talante irán en consonancia con una pedagogía basada en el refuerzo positivo, que nos haga sentir bien tanto a nuestro can como a nosotros.

No permitas que tu perro sufra durante las sesiones propuestas por el educador. Si observas que esto ocurre, cancela las clases y consulta la situación con otros profesionales.

Lejos han quedado las técnicas agresivas y los estímulos invasivos en la enseñanza.

Tanto los expertos como las personas amantes de los animales se decantan hoy por una educación orientada a reforzar los buenos comportamientos y a ignorar ciertas conductas inadecuadas.

Por fortuna, los golpes, estirones de correa o los collares de ahogo han dado paso a los arneses, los premios comestibles, juguetes, mordedores, caricias y palabras de ánimo.

De esta forma, el perro se siente más feliz y estrecha el vínculo con su compañero humano.

    • 5. Sin prisa, pero sin pausa

No existen los milagros y ya se sabe que toda educación requiere método, tiempo y constancia.

El factor tiempo te servirá para elegir o descartar ipso facto al posible educador de tu can.

Porque la educación ha de ser una tarea conjunta entre el experto, tu can y tú, y requiere un tiempo determinado.

Es diferente si tienes un cachorro sin problemas y lo que deseas es conocer las pautas básicas de convivencia; en este caso, las sesiones pueden ser más cortas, ya que sólo tendrás que aplicar las pautas del instructor con cariño y paciencia.

  • 6. No sin mi perro

Como quien va a convivir con tu perro eres tú y no el educador, está claro que durante el entrenamiento debes estar presente. Por tanto, desconfía de quienes te propongan dejar a tu can en un centro para ir instruyéndolo.

Piensa que si tu perro tiene que aprender determinadas conductas, tú debes estar presente para asimilarlas conjuntamente.

Si dejas a tu peludo fuera de su hogar, puede ser que aprenda algo, pero al llegar a casa, ya sin el educador, volverán a surgir los problemas.

En el caso de que una parte de la educación tenga lugar en un centro, te aconsejamos que observes muy bien el estado de las instalaciones, como la seguridad del recinto y su higiene.

Recuerda que el educador profesional, con experiencia y solvencia, es el que ayuda al humano a comprender a su perro, lo acompaña durante el entrenamiento y le da las pautas que necesitará en el futuro.

¡Mucha suerte con la elección!

 

¿Te ha gustado este post? ¡Compártelo!

Share on FacebookTweet about this on TwitterEmail this to someone