Carta a los veterinarios

13 Jun

Carta a los veterinarios

Queridos compañeros…

Este sábado se elige al Presidente del Consejo General de Veterinarios de España.

Como todos sabemos, este cargo es el que nos debe REPRESENTAR a todos los profesionales del mundo de la sanidad animal en este complejo país.

Dejando a un lado lo evidente…

Personalmente deseo que quien alcance el cargo tenga la profesión grabada a fuego en su corazón, en su alma y en su cerebro, que haga todo lo posible, y que roce lo imposible por conseguir tantas y tantas cosas que, aún siendo necesarias, imprescindibles, brillan por su ausencia.

Nos suben el 21%… y no pasa nada.

Solo existimos socialmente (y de refilón), cuando un caso grave de salud animal, que pueda afectar al humano, aparece en los grandes medios de comunicación…

No tenemos potestad alguna sobre los fármacos…

Y, para mi, una de las cosas más tristes: nadie cuenta con nosotros para regular la tenencia, el cuidado, la salud de los animales, cuando nosotros, LOS VETERINARIOS, somos los UNICOS valedores de tales responsabilidades.

Somos un importante colectivo social, pero, o no nos lo creemos, o no hemos tenido hasta el día de hoy la representación adecuada para conseguir el estatus que merecemos.

Estamos en un país donde el maltrato animal está a la orden del día, las importaciones “alegales” son diarias a través de nuestras fronteras, tenemos cada día más dificultades para ejercer nuestra profesión… ¿y qué?… nada… NADA DE NADA.

Espero que los presidentes de los colegios de veterinarios que este sábado ejercerán su derecho a la mejor elección posible, lo hagan, que permitan DE UNA VEZ que los veterinarios decidamos, dictemos… y porque no, ORDENEMOS, aquello que nos compete, sin tener que rogarlo, suplicarlo, arrastrarnos para que nos escuchen.

Muchos seres vivos irracionales dependen de nosotros… por ello estudiamos la carrera que estudiamos.

Espero, con toda mi ilusión, que a partir de este sábado, la profesión veterinaria pueda emprender el camino recto y firme hacia su verdadero lugar en la sociedad.

Si ello sucede, los animales, los que no piden nada, pero sufren nuestras decisiones (e indecisiones), podrán quizás soñar con vivir en un país en el que se los cuide adecuadamente, y, lo más importante, en un país que se los respete.

Fuerte abrazo a todos,

Carlos Rodríguez
Veterinario

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