Adoptar un perro anciano, un acto de amor

Adoptar a un perro anciano, un acto de amor
03 Jul

Adoptar un perro anciano, un acto de amor

Adoptar un perro es, sin duda, un acto de cariño hacia los animales. Significa devolver la dignidad al can que un día tuvo la desdicha de ser abandonado. Adoptar, muestra el espíritu responsable de quien lo realiza, pues con su acción está protegiendo los derechos que todo animal debe tener.

El post de hoy se centra en la adopción de perros mayores, que suelen ser los olvidados, pese a que necesitan mucho afecto y tienen incontables cosas que ofrecer. Porque la vejez no hay que verla como una enfermedad, sino como otra etapa más en la vida del animal.

Además, la edad es algo relativo, ya que no todos los perros llegan a la ancianidad a los mismos años. La vejez del perro depende, asimismo, del tamaño, la raza y de la propia genética y salud del can. En términos generales, los perros muy pequeños inician el camino hacia la ancianidad alrededor de los 12 años; los medianos a los 10; los grandes a los 8; y los canes enormes alrededor de los 5.

Perros ancianos y #CompromisoMascoteros

Al hilo de este tema, te puede interesar nuestro artículo “Nace #CompromisoMascoteros, un programa dedicado a la defensa de los derechos de los animales”, que plantea como uno de los objetivos centrales la promoción de la adopción de animales ancianos, con los costes de manutención y atención veterinaria cubiertos, gracias a la colaboración de los usuarios de Mascoteros.

¿Serás tú una de esas almas generosas que deseen darle a un perro sénior su segunda oportunidad? Seguidamente, te explicamos el potencial de estos entrañables animales y algunos consejos que hay que tener en cuenta a la hora de adoptarlos.

10 argumentos en pro de la adopción de un perro anciano

Podríamos decir que el mejor argumento en pro de la adopción de un perro anciano es que no existe ninguno convincente en contra. En cambio, a favor, hay numerosas razones, entre las que se cuentan las que detallamos a continuación:

  • 1. Es tranquilo
  • En esta cuarta etapa de su vida, un can ya está de vuelta de muchos experimentos y lo que le apetece es vivir en calma y disfrutar de un ambiente relajado y armonioso.

  • 2. Está educado
  • Quienes deseen adoptar un perro mayor se librarán de la ardua tarea que supone instruir a un cachorro para lograr un comportamiento óptimo.

    Es la ventaja de tener unos añitos; estos canes han tenido tiempo de aprender las reglas de urbanidad más elementales, como no mordisquear los muebles o las plantas, pasear con correa o hacer sus necesidades en los lugares adecuados.

  • 3. Su carácter está definido
  • Un can maduro no te dará ninguna sorpresa comportamental, ya que es y será siempre como lo ves; a diferencia de los cachorros, cuya conducta y actitud puede variar a medida que van creciendo.

  •  4. Aprende rápidamente
  • Dicen que la experiencia es un grado, también lo es para los perros. Gracias a ella, los perros maduros muestran una gran capacidad de aprendizaje. Se adaptan mejor que los peques al nuevo hogar, que parten de cero. Y es que, los mayores, algo saben de los hábitos cotidianos de las personas, por haber tenido alguna que otra experiencia entre humanos.

  • 5. Acata las órdenes
  • Sabe que “no” es “no” y no le dan más vueltas al asunto; son perros maduros y no insisten en salirse con la suya, como suelen hacer algunos jovenzuelos. Durante su convivencia en otros hogares, el sénior ha tenido tiempo suficiente para asimilar todo tipo de órdenes y acatarlas.

  • 6. Sabe comportarse
  • Los perros ancianos demuestran ser unos expertos en el trato con los humanos; son sumamente disciplinados y dan profundas muestras de gratitud y cariño. Ellos son inteligentes y saben muy bien de qué manera deben comportarse, para complacer a su familia de adopción.

    “La adopción de un perro anciano,
    es tan gratificante como la de uno joven”

  • 7. Te deja tiempo libre

  • Un perro maduro ya no tendrá ganas de jugar o comer a destiempo, generalmente están familiarizados con el horario de los humanos. Es un animal que conoce al dedillo los hábitos y las reglas humanas y te va a dejar trabajar, leer o dormir, sin ocupar tu espacio, como lo suele hacer un cachorrito inexperto.

  • 8. Paseos cortos
  • Con los canes mayores, ocurre como con las personas: a medida que envejecemos, el ejercicio disminuye en duración e intensidad. Por tanto, conviene que el perro anciano haga ejercicio, pero con moderación y adaptado al estado físico de cada animal en particular.

    Hoy en día, cuando muchos humanos vamos justos de tiempo, este factor también cuenta para quienes se deciden a adoptar un perro mayor. Seguro que el can sénior estará encantado paseando junto a su amigo humano, y que le dedique el tiempo de que disponga, aunque sea poco.

  • 9. Te ahorras la dentición
  • Cuando a los cachorros les empiezan a salir los dientes, mordisquean todo lo que tienen a su alcance para amortiguar el dolor. Dicen que una de las ventajas de hacerse mayor es que ya no te duelen las muelas.

    Si adoptas un perro anciano, te ahorrarás verlo sufrir por la dentición canina, porque hace muchos años que dejó atrás la molesta etapa de la dentición.

  •  10. Compañero agradecido
  • A menudo, se dan circunstancias que hacen del perro mayor un ser entregado en cuerpo y alma a su familia adoptante. Será un compañero agradecido durante toda su vida, porque muchos de estos animales han soportado el abandono, han sufrido mucho antes de llegar al nuevo hogar y además son ancianos.

    Con este bagaje, no es de extrañar que se muestren ansiosos por complacer a las personas que deciden cuidarlo durante el resto de su vida.

A tener en cuenta antes de adoptar un perro anciano

¿Cómo saber cuál es el perro que me conviene y cómo identificarlo?

  • Lo averiguarás preguntando a los cuidadores del refugio, que están en contacto diario con los animales.
  •  A ellos les contaremos qué tipo de perro buscamos.
  •  Toma nota de las recomendaciones de los cuidadores sobre el perro que concuerda con tu forma de ser.

Recuerda estos consejos para descubrir al que puede ser tu compañero incondicional durante años.

  • Pasear con el perro: el paseo con el perro, acompañado por el cuidador, es una forma estupenda de ir descubriendo el carácter y la conducta del animal deseado.
  • Gánate su amistad: con la ayuda de alguna galletita canina u otra chuche, intenta captar su atención y llevarlo a tu terreno, para que se sienta confiado y quiera ser tu amigo.
  • El perro ladra en exceso: no lo tomes como una alteración grave de su conducta, piensa que puede ser normal debido al estrés que sienten por estar en el refugio. Al fin y al cabo, con los ladridos te están diciendo que lo adoptes porque desea salir.
  • Cuando el perro ni se mueve: es sintomático de desánimo, y como en el caso anterior, una forma de expresar que no se siente a gusto.
  • Si finalmente te decides: cuando adoptes a tu perro mayor, recuerda consultar con el veterinario o el etólogo acerca de la alimentación, los paseos, el proceso de adaptación al nuevo hogar, las enfermedades que tienen o pueden tener, y los controles y analíticas que necesitará; asimismo, acude a estos profesionales para cualquier otra duda que te plantee la nueva situación junto a tu perro anciano.

Para finalizar, recuerda que todo lo que no se da se pierde, y seguro que si adoptas un perro anciano, él se desvivirá por ofrecerte todo su cariño a cambio de tu compañía.

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